
"Efímera sensación da el poder a quien lo tiene: muchas veces se pierde todo lo demás, precisamente por mantenerle, mientras que en breve se marcha, mucho más rápido de lo que llegó"
La computación portátil tiene ventajas que no entran en discusión. Portar datos personales y los medios para manipularlos donde sea que estemos, es una bendición de la era digital. Para ello, hasta ahora, los Laptops o Notebooks y más recientemente los Netbooks (mal llamados minilaptops), han sido nuestros aliados para tal fin. Incluso en buena medida, los teléfonos inteligentes (desde donde es escrito este texto), han colocado su buen aporte para tal fin.
iPad, Android, Winpad... Perdón, esta última es producto de la imaginación (por el momento), han creado un dilema para muchos usuarios de la computación móvil: Laptop, Netbook (Naranjas y Mandarinas) o Tabla (Tablet, para los Angloadictos). Sus ventajas: pequeñas al extremo, livianas y con una duración de batería de 8 horas aproximadamente, además de tener software muy ligero y literalmente volar para abrir aplicaciones, a pesar de no ser propietarias de un procesador poderoso en extremo. Intel, al igual que Microsoft, se quedó por fuera de esta fiesta, porque ellos, con los Procesadores ARM que aplican para estos dispositivos, nada que ver.
No sé si se trata de un asunto cultural o más bien antivalores incrustados en las costumbres. ¿Somos gente floja o nos creemos más vivos que los demás? Sea lo que sea, mal utilizamos los recursos de los que disponemos. Peor aún, usamos aquellos que no nos pertenecen o no nos corresponden.