viernes, 17 de septiembre de 2010

Modales y buenas maneras, ¡olvidados!

“Hasta que un día en una escalera uno ve a lo lejos cómo un conocido actor le hace el gesto a una joven con la mano de que espere y le deje subir a él delante. Sorprendido al principio por el hecho inaudito en una persona educada de faltar a esa norma de cortesía con las mujeres que reza "las damas primero" entiende a Casanova inmediatamente después, puesto que la joven vestía falda." Fuente

Resulta que hoy en día, difícil es observar un caballero que le ceda su puesto a una dama, o que le permita pasar primero que él. Eso, solo mencionando lo más elemental. Ni hablar de las condiciones en las que se moviliza la gente en el Metro (por lo observado, el de la ciudad que sea).

Pero resulta, que hace más de un siglo y medio, un venezolano llamado Antonio Carreño (1812 – 1874), realizó una guía de modales y buenas costumbres, cuyo nombre completo es: "Manual de urbanidad y buenas maneras para uso de la juventud de ambos sexos en el cual se encuentran las principales reglas de civilidad y etiqueta que deben observarse en las diversas situaciones sociales, precedido de un breve tratado sobre los deberes morales del hombre" (Comprenderán por lo extenso, el por qué lo llaman simplemente “Manual de Carreño”), en el cual existen cualquier cantidad de disposiciones y normativas deseadas en cuanto al comportamiento del hombre y la mujer.

Yo, muy personalmente pienso que cumplir con todo lo estipulado allí, es virtualmente imposible. Han cambiado muchas costumbres y otras cosas son poco prácticas, aunque no quiero decir con esto que no sean sanas o de buenas intenciones. Queda a criterio personal decidir lo que hará o dejará de hacer. Lo cierto, es que no deja de ser una referencia obligada para todos aquellos que están interesados en todo lo relacionado al protocolo y etiqueta, así como también para cualquier individuo que desee o necesite comportarse como una dama, o un caballero.

Sería fascinante poder observar cómo sería el civismo si se cumplieran aunque sea las normas mínimas o elementales. Lamentablemente solo podemos observar esto mediante un ejercicio mental, ya que en la práctica se antoja casi irrealizable. Que sea este texto un llamado a la conciencia, tanto de aquellos que quieren mejorar en este particular, como de aquellos que nunca se han preocupado por situación tal, es mi máximo deseo, sin que ello genere falsas expectativas, pues dudo que algo pueda cambiar.

En todo caso, dejo aquí la dirección donde se puede leer en línea, o bien descargar el PDF con el Manual de Carreño, para todo aquel que sienta curiosidad o bien desee mejorar en este particular.

http://200.21.193.162:81/pub/familia/manualcarreno.pdf