sábado, 2 de mayo de 2020

Hora de Pagar las Cuentas




Al final de la fiesta, el anfitrión debe (si no lo ha hecho aún), saldar lo adeudado con todos aquellos que trabajaron para él. Es una cuenta que él y solo él debe pagar.  También es así la vida misma.

Mi Blog no es ni será de política. He estado tentado en muchas ocasiones de hablar al respecto, sin embargo me he limitado pues, la política que lamentablemente es tan inmoral, incorrecta y corruptora, implica que hablar en contra de algún grupo, sea de gobierno u oposición, puede interpretarse como un apoyo implícito a la parte contrapuesta. Y esto más en un ambiente tan polarizado como el que presenta Venezuela.

Lo haré esta vez y solo esta vez, tratando de ser lo más objetivo (cosa que en su totalidad es absolutamente imposible). 

Si tienes mucho dinero y comienzas a gastar superando tus ingresos, inevitablemente terminarás con las manos vacías. Eso es lo que nos pasó aquí, no hay nada de misterio ni particular. La pregunta es ¿en qué se gastó la fortuna que administramos en lo que va de este siglo? Cuando digo gastar, me refiero a todo el dinero que salió de lar arcas, ya sea invertido, prestado, robado o como sea. Salida de dinero es salida de dinero. 

La primera y quizá peor desgracia que nos ocurrió, tuvo varios nombres: CADIVI, CENCOEX, SICAD… Llámenlo como quieran. Son los hijos bastardos de RECADI (Y comenzamos a ver que la 4º República y la 5º República no son tan distintas después de todo). Como consecuencia de esta entrega de dólares a precios, no digo preferenciales, diría disparatados, destruimos la empresa nacional. ¿A cuáles me refiero? ¡A todas! Y paso a explicar el por qué, con simples pero repetitivos ejemplos, que he visto por mis propios medios, no porque alguien me contara. 

Más o menos por el año 2004, trabajé en una empresa que fabrica cerraduras, con una larga tradición nacional. Por aquel entonces, se hacían compras de materias primas, tanto nacionales como extranjeras. Desconozco el mecanismo utilizado para tramitar las divisas para realizar la compra, lo que sé es que solo había un cupo límite para comprar y ellos lo aprovechaban al máximo. Se trataba de barras de latón en su mayoría, también se compraban barras de otros tipos de metales y algunos productos terminados que no tenían producción nacional.  

Me tomó algo de tiempo entender por qué una barra de latón fabricada en Venezuela costaba más de 10 veces lo que costaba una producida en Italia, incluyendo el transporte y cualquier arancel que hubiere en el camino. ¿Por qué? En Venezuela hay materia prima de sobra. No lo entendía. 

La misma paradoja se repitió cuando comenzó la locura de la compra/venta de cupos para viajeros. ¿Por qué viajar en Venezuela es un negocio? La gente se iba del país, pagando pasaje aéreo, estadía, comida, algo de recuerdo, regresaba y tenía más dinero que cuando se fue. 

Solo esos dos ejemplos. Algo estaba mal, muy grave. ¿Si se ve? ¿Aún no? El costo de una Cisterna de Gasolina es inferior al de un cartón de huevos. ¿Ahora sí?

Yo no soy economista. Yo soy muy bueno para saber cuánto tengo en mi bolsillo y hasta donde puedo gastar. Me reusé a usar tarjetas de crédito por muchos años, porque no me gusta deberle a nadie ni comprometer el dinero a futuro (hasta que entendí, quizá tarde, que la inflación aquí siempre es mayor a la tasa de interés). Pero aun con mis limitaciones entendía que alguien estaba haciendo las cosas tan mal, que era casi imposible que fuese sin querer.  La conclusión lógica es: Tenemos un Bolívar sobrevaluado. 

El estado estuvo por muchos años financiando la economía nacional, que en mala hora se usó para importar, importar y seguir importando. Porque si alguien te pone una moneda subsidiada a un valor de mentira, con la que puedes comprar en el exterior y vender en el mercado nacional toda la importación ¿qué incentivos tienes para producirlos aquí donde te va a salir más caro? Ninguno.  Yo entiendo que los chinos sean capaces de fabricar un transistor más barato que lo que podamos producirlo aquí, pero si a eso le sumas este disparate cambiario, muchas empresas se van a limitar a la simple importación. Como en efecto ocurrió. A la larga, aquí no se volvió a ver un calzado hecho en Venezuela (ojalá quede alguno), pero si se ven marcas nacionales con productos fabricados afuera. Si, el mismo producto que antes se hacía en sus plantas.  No hay que ser un genio: Los empresarios compran y venden y buscan su ganancia como debería ser (sin satanizar la transacción), pero ya no hay obreros, porque la fuente de trabajo ya no existe aquí.

Vuelvo e insisto, yo no soy un genio de las finanzas.  Debo ser una persona con entendimiento promedio de la economía. ¿Por qué yo sí puedo verlo y los gurús del BCV no?  Y no voy a hablar de la inmensa cantidad de robos y estafas realizados por entes públicos y privados aprovechando el grifo abierto. Pero allí estuvieron, allí comieron muchos, afectos o no al gobierno, porque el dinero tiene muchos amigos. Eso lo dejo hasta allí.  En definitiva, el Control Cambiario fue una de las grandes maldiciones que le ocurrió a Venezuela. El despilfarro ha sido algo que una cabeza normal no puede imaginar.

El equilibrio debe existir para que dos partes logren justicia y entendimiento. Si eso no existe, comienzan los abusos.  Cuando hay dos jugadores encontrados y el árbitro está abiertamente favoreciendo a uno de ellos, en algún momento el otro decidirá dejar de jugar. Con estos ejemplos me refiero a lo que ocurrió en Venezuela con las leyes laborales y la eterna inamovilidad laboral.  De 2010 a 2012 trabajé en una empresa de tecnología que prestaba sus servicios a sus pares con necesidades de mucha automatización de sus almacenes. Entre sus clientes, se encontraba una empresa automotriz con muchísimos años en Venezuela, con sus instalaciones en Valencia. En ese lugar, lo veía pero no lo entendía: en plena línea de producción, los obreros estaban pegados a sus Blackberrys, sentados o acostados en plena línea de producción, sin mover una herramienta.  No estaban en hora de almuerzo sino en medio de su jornada. La línea no avanzaba, no había la actividad intensa que me imaginé encontrar.  En un área específica de pintura, vi a un trabajador mayor (que si le estaba poniendo ganas a sus quehaceres) y me animé a preguntar, ¿Cómo va la producción? Y palabras más o menos me dijo que fatal, a lo que yo le pregunté si era por falta de materia prima. Su respuesta le dio sentido a lo que había visto primero: A los obreros no les da la gana de fajarse a trabajar. ¿Y cómo te deshaces de esos empleados que no producen? Si cumplen horario, no rompen las normas ni se meten en problemas, pero no trabajan… Lamentablemente la ley se aplicó solo para favorecer a los trabajadores (que pasaron de ser víctimas a ser victimarios).  Debido a esto, la conclusión a la que llegaron las empresas fue: Trabajador que sale, puesto que se congela. 

Aclaro: Yo soy un asalariado, no soy empresario, no tengo personal a mi cargo. Lo que observé, también lo vi años atrás en la misma industria cerrajera, con obreros “manguareando” en las prensas, taladros y tornos que estaban a mi alrededor. Obviamente había entonces, como lo hay todavía, gente con principios, que se ganaba el dinero dignamente honrando la confianza que depositaron en ellos, pero la ley se rediseñó de forma injusta, socavando desde adentro la igualdad en la relación obrero / patrón. Y para nada, porque los empresarios tramposos y explotadores, siguen en el mismo lugar, probablemente haciendo lo que hacen los genios aquí, importar productos.  Los honestos son los que han estado pagando las consecuencias. Los que aún resisten de pie. La inamovilidad perpetua, ha sido un gran error. Un boomerang populista que nos pegó en la cara a todos.

El manejo de la industria petrolera debería ser materia de estudio por las siguientes generaciones. ¿Por qué personas que no tienen la menor idea del tema deben dirigir sus destinos? Yo entiendo perfectamente que los gobernantes deben escoger personas que sean de su entera confianza, pero creo que deberían tener por lo menos el más mínimo conocimiento de lo que van a manejar, más si hablamos de la principal y casi única fuente de ingresos de una nación entera. Entonces, ¿Le damos el bisturí a un mono con bata para que realice una operación de coronarias? Entiéndase: Eso es lo que hemos estado haciendo. Botamos a toda la experiencia porque se revelaron en contra del gobierno. Con el pito en la boca, sacamos tarjeta roja, afuera ellos y adentro los afectos al gobierno, con o sin experiencia, con o sin mística, honrados y corruptos. Se abrieron las puertas y entraron todos. ¿No hubiera sido más inteligente absorber todo su conocimiento, preparar al personal que lo va a reemplazar y luego pasarle la factura a cada uno si fuese requerido? Hoy en día la estatal petrolera está destruida y produciendo cada vez menos. Es una vergüenza que un país que haya tenido una bestia como lo fue PDVSA, esté ahora importando gasolina porque es incapaz de suplir siquiera su consumo interno. ¿De qué sirve tener las mayores reservas probadas de petróleo del planeta si están bajo tierra y no tenemos la capacidad de extraerla? Y no me hablen de las sanciones, porque la venida a pique comenzó mucho antes de que comenzaran, no me tomen por tonto, por favor. Yo sé que no hay memoria histórica en este país, pero nuestra estupidez tiene un límite. 

Un país que no produce, crea escasez de productos; la escasez genera alza de precios. Entiéndase por favor, Ley de oferta y demanda: Menor oferta incrementa los precios, no es algo capitalista, no es algo Satánico. Satánico si es lo que hacen los bachaqueros y a esos no se les toca. La respuesta que siempre ha dado el gobierno es sintomática: Atacan la consecuencia (alza de precios y escasez), en vez de atacar las verdaderas causas de todo este desastre. 

¿Cómo generamos confianza en el país para que haya inversión? ¿Gritando Exprópiese? ¿Dónde están las empresas que el gobierno tomó para hacer justicia social? ¿Cuántas quedan? ¿Qué producen? ¿Por qué los productos que subsidia el gobierno que vienen en la caja o bolsa CLAP no provienen de estas empresas? Es Obvio por favor, no están produciendo o no lo hacen a la capacidad requerida.  Si, se agradece la ayuda de la Bolsa o de la Caja que Subsidia el gobierno. Pero me da dolor encontrarme con Harina y Granos hechos en México, Sardinas de China, Azúcar de Brasil, Aceite Argentino. De nuevo, los genios deciden importar, pero ahora lo llaman “Soberanía Alimentaria”. ¿Qué tal si esa inversión social quedara en manos de las empresas locales, privadas o no? ¿Qué intereses hay detrás de la importación? ¿Alguien se está beneficiando? No sé, solo pregunto. Yo no tengo pruebas de nada, yo soy solo un grano de arena en el desierto, pero es que hay cosas que son tan obvias…

Del otro lado de la acera hemos tenido una clase política que no ha querido estar a la altura de las circunstancias, con dinosaurios que prefieren acomodarse a ser siempre oposición (de esos que se doblan para no partirse), tal vez por tener pequeñas cuotas de poder o posiciones ventajosas que les permitan vivir bien a pesar de todo.  A esos les sumamos a los jóvenes (o menos viejos), con hambre, que quieren su parte del pastel también; mezclados con los que en realidad quieren generar cambios que vengan mejorar este pasticho mal cocido que tenemos en las manos. Pero ojo: no se pueden poner de acuerdo y se dividen en fracciones, pues todos quieren producir cambios, pero sin unirse en el cómo.

¿Y ahora? No tenemos gasolina para movilizar el país, tenemos un sistema eléctrico bien flojito que se sabe que fallará en cualquier momento. Grandes zonas del país no tienen servicio de agua potable continuo, aunque sea esporádico. No tenemos seguridad en las calles, no tenemos un sistema de salud público medianamente decente ni uno privado que sea pagable. No hay casi fuentes de trabajo, que aporten lo que se necesita para alimentar a la familia, No producimos NADA en el país y ya no tenemos ingresos locales, por lo que no podemos seguir aplicando la fórmula de los genios (importar). Casi todos vivimos del día a día.

En este escenario yo me pregunto con las manos en la cabeza: ¿Cómo demonios afrontamos al Covid19? Se ven hermosos los artistas y famosos en TV diciendo #QuédateEnCasa, #LaCuraEresTú y todos esos pegajosos slogans. ¿Y cuando la nevera se vacía como se hace? ¿Cómo me lavo las manos sin agua?  Si un hijo tiene hambre, la gente saldrá con virus o sin él a buscar su comida. Eso no lo puede detener nadie. Así que, como yo lo veo, estamos navegando directamente hacia una tormenta perfecta. Y los responsables de todo esto son incapaces de corregir, repitiendo una vez tras otra las mismas fórmulas fracasadas. Que el virus no se haya propagado de manera peligrosa (según fuentes oficiales), no quiere decir que no vaya a ocurrir en breve, porque la cuarentena evitará que te mate una peste, pero te garantiza la muerte de hambre.  La gente terminará saliendo, con la ley en contra o no, con gasolina o sin ella.



En serio, lamento cuando escucho que Venezuela está como está porque hubo uno que maldijo al estado de Israel. Me parece casi imposible creer que existan personas que piensen que algo tan irrelevante sea la causa de algo tan complejo como la situación que estamos experimentando. Además, el que crea que esto tiene algo que ver con ideologías, está bien equivocado también. Si no produces, no obtienes ingresos y no comes. Así de simple. 

Me siento tentado a responder el por qué me parece demasiado absurdo; pero me contengo porque lo más probable es que, quien cree en teorías como esa, prefiere pensar en cualquier otra explicación más elaborada que la simple que tenemos a la vista.
 
Ahora estamos pagando por esta fiesta de dos décadas, donde malgastamos toda la buena fortuna que tuvimos, más todo lo que pedimos prestado a Rusia y China. Esa cuenta la tenemos que pagar; y aparentemente será con sangre, sudor y lágrimas, porque el dinero se acabó. 

En este mundo nada es gratis.


domingo, 26 de abril de 2020

¿Inteligencia Artificial? Lo dudo



Me encanta la tecnología, soy un entusiasta.  Cada pequeño invento que va apareciendo, aporta ventajas, comodidad y quizá algún tipo de emoción. Algunos inventos terminan siendo absolutamente indispensables como el teléfono móvil. Particularmente pienso que el Computador Personal lo  cambió todo, ya que gracias a él logramos automatizar y administrar de forma mucho más eficiente nuestros trabajos y vidas personales. Y los teléfonos inteligentes son el anhelo hecho realidad, de llevar una computadora en el bolsillo.

Hablando de inteligencia, muchos expertos coinciden en que la inteligencia artificial será en un futuro no muy lejano, parte esencial de nuestras vidas, pero la miran con miedo de que se nos escape de las manos. Ellos no se están refiriendo a los automóviles autómatas que ya se conducen solos (y que son muy seguros, la verdad), más bien hacen referencia a escenas apocalípticas donde los robots toman control de la humanidad, o acaban con ella, siendo más astutos que nosotros.

Hay muchos largometrajes que Hollywood ha creado, que posiblemente hayan hecho creer a las masas que en el futuro podrás tener conversaciones con robots, los cuales encargarán de realizar nuestras labores. Algo de eso lo hay en parte, pero muy básico.

Yo debo confesar que me sorprendió mucho un proyecto de Google en el cual una computadora fue capaz de realizar una llamada telefónica, hablar con un consultorio médico y programar una cita, interactuando con una secretaria que no se percató que su interlocutor no era humano.  Fue una conversación limpia y muy fluida.  Un gran trabajo, sea dicho.


Mi opinión muy personal, es que más allá de eso, será poco lo que se pueda lograr. Podemos poner en una cabezota androide tanto conocimiento como pueda ser almacenado, con el procesador más potente conocido y programado por los humanos más aptos para tal fin. Ellos podrán lograr un humanoide muy sorprendente, pero jamás un ser pensante. Será capaz de adaptarse tanto como su código se lo permita, pero ese será el límite.


La IA jamás será capaz de tener sentimientos (podrá simularlos, pero eso no hace que los sienta), ni tener la curiosidad de las sensaciones que producen los sentidos. No se reirá por las paradojas incoherentes de los chistes ni llorará cuando tenga una pérdida de un ser amado.  De nuevo, puede simular circunstancias. Y nada más.

¿Puede el ser humano amar un artefacto que simula tener vida? Por supuesto. Y eso, en mi opinión, puede nublar la vista. De aquí a un par, tal vez tres décadas, habrá muy buenas simulaciones.  No creo que tenga que replantearme un cambio en las circunstancias.

Lo que si sería peligroso es que los códigos de lanzamiento de los misiles nucleares sean dejados en manos de artefactos con pseudointeligencia.  Eso sí sería una locura; pero en todo caso, si ocurriera una desgracia, no sería por culpa de la Inteligencia Artificial, sino de la desinteligencia de quien la haya puesto a cargo.  Y es que hay cosas que, por más automatizada que esté la vida, no pueden delegarse. Imaginen a un robot realizando una operación solo, sin supervisión humana. Si algo sale mal, ¿Quién sería responsable?

Sé que este es un análisis muy básico, sin ahondar en todas las variables y posibilidades. También sé que existe la posibilidad de que esté equivocado (remota, pero posibilidad al fin), pero creo que es suficiente para ilustrar mi punto: Se puede programar inteligentemente, pero no se puede programar inteligencia. Así de simple.

martes, 24 de marzo de 2020

Responsabilidad en la era de la Información




“Hola, mi nombre es Ami Bruce y me diagnosticaron cáncer”, fue lo primero que leí de ese correo que recibí.  Según Ami, AT&T se había comprometido con donar 1 Centavo de Dólar por cada vez que se reenviara ese email.  Era finales de los años 90s, cuando por fin llegó el boom de las conexiones a Internet (vía discado telefónico).  Lento, engorroso y confuso para muchos, así la gran red llegó para quedarse de forma definitiva en nuestras vidas.  Nadie hablaba del Y2K, pocos sabían que existía algo como la Web (y menos saber para qué sirve), no era una regla general tener teléfono móvil y las pantallas de TV seguían siendo cuadradas, o algo parecido. 

Yo por jugar adelantado y creerme muy astuto, no reenvié el correo a nadie, más bien le respondí al remitente, dedicándole más de 45 minutos a darle ánimos y toda clase de estímulos, con la mejor de las intenciones, solo para darme cuenta, tristemente, que la dirección original de correo no existía. Ami Bruce no existe, pero por sobre todas las cosas, nadie va a donar nada por un correo reenviado.  Véanlo así: Si alguien quiere y puede donar dinero para salvar una vida, lo hace de una vez y no se pone a jugar con esto.

Algunos años más tarde, tuve la gran fortuna de ser administrador de redes, período del tiempo durante el cual creo haber visto toda clase engaños, trucos y bromas, a través del correo electrónico (cuando era más o menos vulnerable), que me hicieron ser bastante escéptico respecto a cualquier información que llegara a mis manos.  Vi como los usuarios de mi red, vez tras vez sin detenerse, reenviaban información sin verificar su fuente y sin tomarse un instante para reflexionar sobre la veracidad de lo que estaban compartiendo: “Encontraron a Bin Laden”, decía un mensaje; “Messenger va a apagar sus servidores”; ni hablar de la red de engaños nigeriana que buscaba incautos con ofrecimientos de millones de dólares por hacerse pasar por un familiar de alguien que murió y dejó una fortuna.  Reflexionar 30 segundos con solo un poco de sentido común, habría bastado para detener esas cadenas de información falsa.

Ojo, todo esto ocurrió a través de PCs, aun los “Smartphones” no se habían hecho presentes.  Pero llegaron e hicieron realidad todos los sueños de movilidad y comunicación en tiempo real.  Son pequeñas maravillas que te permiten estar en contacto con alguien al otro lado del planeta, tan rápido como si estuviera al lado.  El único problema es que los teléfonos “inteligentes”, son propiedad de seres humanos que no son tan “inteligentes”. Entonces era de suponer, como en efecto ocurrió, que toda esa bola de contenido basura migrara a la telefonía. Como se suele decir, la culpa no es del burro sino del que lo arrea.

Tenía que hacer este largo recuento para llegar a este punto, porque ha ocurrido un cambio muy significativo.  Y todo comenzó con las redes sociales, sobre todo con Twitter (aunque sus creadores siempre insisten que no es una red social), donde todos, sin querer queriendo, nos hemos convertidos en multiplicadores de la información.  Casi reporteros, para ser exactos. Y esto es algo muy positivo, cuando vas en la carretera y te consigues con un gran accidente, al cual le tomas fotos, lo publicas e informas a tus semejantes acerca de la situación y los alertas para que tomen otro camino.  Pero este poder que ahora está en manos de todos, es tan positivo cuando se utiliza bien como perjudicial si se tienen malas intenciones. Pero hay algo peor que ser malintencionado, y es no tener ningún tipo de criterio, puesto que se corre el riesgo de ser multiplicador de noticias sin fundamento.

Twitter, Facebook, Instagram… todas están llenas de cualquier tipo de información no corroborada, que podría ser cierta, como podría no serlo. Todas ellas se encuentran, más o menos, ordenadas en un servidor principal, donde pueden ser ubicadas y eliminadas, si fuera necesario.  Pero como ocurrió años atrás con el correo electrónico, las personas en general tienen disponible en sus dispositivos personales, cuanto sistema de mensajería exista (Si, Whatsapp y todas las demás), por medio del cual pueden enviar lo que sea que se les ocurra, como y cuando gusten. Ahora todos tienen una solución diferente para curar el Covid-19, por ejemplo.  No sé cuántas veces he leído una cadena que comienza diciendo “En el programa de César Miguel Rondón…”, que aclaro, tiene más de un año que no está en su espacio radial. Peor aún, cuando preguntas por la fuente de la información, el que te lo envió te dice, casi molesto, “eso me lo envió fulanito que es persona seria”.  Cortes eléctricos, teorías de conspiración, curas milagrosas, mezclas de alimentos que son venenos fulminantes, cierre de servicios, zapatos de regalo, dinero de la nada… Todo eso y más, es enviado y reenviado sin pasar por ningún filtro.  Resulta que ahora tenemos todo tipo de alternativas para estar informados y vivimos en la nueva era de la desinformación.

Resultado de imagen para compartir noticias falsas



Hace un tiempo escuché de un servicio de Google, llamado “Fact Check Tools”, que analiza la información y devuelve páginas web con indicativo acerca de su veracidad.  Pero honestamente no es funcional y no creo que se mantenga en el tiempo.

Entonces, por el momento, no existe una herramienta efectiva para la verificación de la información.  Excepto una: El sentido común. Éste, lleva a averiguar un poco más y refrena el impulso de simplemente reenviar algo, simplemente porque parece ser cierto o interesante. Parece que el colectivo humano no entiende que es mejor no informar que desinformar.

Si los canales tradicionales de información deben hacerse responsables de lo que dicen y sus consecuencias, no veo por qué los individuos no deban hacer lo propio. Pero mientras esto no sea así, no queda otra cosa que hacer más que dudar de toda información que llega.  No importa si fue mamá, que nunca dice mentiras, la que envió el mensaje sobre la nueva explosión del Krakatoa.  Si ella no lo verificó, se convirtió en agente propagador de la desinformación. Pero depende de cada uno romper esa infinita cadena o ser parte de ella. 

Yo tengo motivos para desconfiar; ustedes también. Y su deber y responsabilidad es corroborar cada una de las cosas que estén tentados a compartir.  Por respeto al prójimo, ética y hasta profesionalismo, es lo mínimo que se puede hacer.  



sábado, 7 de marzo de 2020

iJobs: Una historia de inspiración; sus equipos, no tanto




De niño, seguí por muchos años la historia de Steve Jobs.  Recuerdo haber leído y releído una edición de PC Magazine en español que hablaba sobre la compresión de discos (artículo que me gustó muchísimo) y sobre un individuo que cobraba 1 dólar al año. Lo hacía por orgullo, no teniendo mayor necesidad económica.  Él había resucitado Apple Computer y su historia era más que fascinante.
Nunca tuve un equipo Apple en mis manos. Jamás manejé un Mac, ni antes de su salida ni luego a su regreso.  Mi contacto con la informática comenzó en 1.993. 80386SX, 2MB de Memoria, DOS 5.0 y Windows 3.1, con un triste monitor monocromático ámbar.  No creo que haya existido mejor ni más entretenido momento.  Windows comenzaba a volar y para DOS existía una infinidad de juegos donde aburrirse era imposible.

Cierto, Windows copió todo lo que en esencia hacía MacOS, pero ellos también habían hurtado la idea.  Eso no viene al caso, pero vale para dejar claro que el principio en el que funcionan ambas plataformas, es exactamente el mismo. Sin embargo, vaya que la experiencia de uso es completamente distinta.

No conozco un usuario de un Mac o de un iPhone que no esté convencido de que su dispositivo es absolutamente superior. Y tal vez no estén lejos de la realidad.  El asunto es que no todos los juguetes tecnológicos son iguales para todo el mundo.

Apple desde siempre creó con la idea de integrar Hardware y Software, de forma que nadie más modificara sus equipos. Puedes personalizar totalmente tu área de trabajo, pero solo bajo muy limitadas excepciones hubo clones de Macs; y para nada modificaciones de su sistema operativo.   


Son así, ámalos o déjalos. Por otro lado, la filosofía abierta que Microsoft siguió desde DOS hasta Windows, es que los demás fabriquen el hardware (sea quien sea), que ellos ponen el software. Esa fue una apuesta ganadora (que se puede ver hoy en día replicada en Android), en la cual, todos, absolutamente todos pueden armar un PC con las características que requiera o las que su bolsillo permita, a fin de tener la computadora más personal posible. Usted mismo puede comprar su procesador, memoria, disco, tarjeta madre, acelerador gráfico y cuanto juguete le quiera integrar, de la marca y potencia que prefiera.  Luego instalar el sistema operativo (incluso una tercera opción como GNU/Linux) y hacer con ello lo que mejor le plazca.

Si, por supuesto, eso no le vale a todo el mundo. La mayoría de las personas prefiere comprar un equipo ya existente y funcional, pero eso también lo consigues con los incontables fabricantes que entregan soluciones más que listas. Y ni hablar de la disponibilidad de infinitas aplicaciones que existen para Windows, que por más que existan muchas para Mac, jamás será la misma cantidad, ni de cerca. Esto último para mí, es más que suficiente como argumento de selección.

Claro, pasaron los años y ha sido inevitable entrar en contacto con Mac OSX. Hermoso, diseño perfecto y bien cuidado lleno de colores y sencillo al mismo tiempo. Minimalista como su inspirador padre. Se comporta, a mi entender, como una versión muy bien cuidada de Linux, en un equipo diseñado y pensado para ese OS. A muchos los hace volar, por su estabilidad y cuanta característica positiva se le atribuya. Pero por algún motivo, a mí no me inspira; al contrario, me hace sentirme atrapado dentro de la maravillosa creación de alguien que decidió por mi todo lo que pensó que yo necesitaría. Como diría el mismo Steve “ellos no saben lo que quieren hasta que se lo mostremos”. iOS tampoco me atrae y es exactamente por el mismo motivo. Si, sus características son impresionantes, pero lo mismo: La felicidad está más allá del Jailbreak (procedimiento que se usa para hacer algo similar a la liberación y rooteo en Android).

Esta es mi experiencia.  Actualmente uso Windows 7 sin antivirus y Windows 10 en donde no puedo evitarlo (y en menor medida OpenSuSE). No faltará quien me diga que no se de lo que hablo y que estoy tremendamente equivocado. Y tal vez tenga la razón, pero es lo que yo he vivido y por eso es que la computación y el mundo de la tecnología es algo sumamente personal; cada quien hace su propia historia.

Como dije antes, Jobs es una inspiración.  Me comí su biografía, realizada por Walter Isaccson. Admiro enormemente a su amigo y socio Steve Wozniak, que es el cerebro detrás del comienzo de Apple y también devoré su libro iWoz.  Ellos le dieron un giro a la historia de la informática y la humanidad les debe más de lo que se puede cuantificar.  Si debo pedir perdón por no usar sus creaciones, pues lo haré, pero al día de hoy no tengo motivaciones para hacerlo.

martes, 8 de enero de 2019

Mi amigo Rufus


Hace algunos años me encontré con la necesidad de instalar un sistema operativo que tenía en DVD (o en CD, no recuerdo muy bien) en el computador de un cliente.  Cuando revisé el equipo, me percato que no poseía unidad lectora de discos, por lo que mi decente librería de programas disponibles en formato óptico era totalmente inútil. 

Sé que ese día resolví con  una imagen .ISO que descargué, pero sudé tinta para poder acondicionar un Pendrive como disco de arranque e instalación. Hay muchas utilidades que prometen hacerlo de forma sencilla, la mayoría son aplicaciones comerciales; y casi ninguna tiene un abanico de opciones amplio, es decir, si te permiten crear un arranque de Windows, no lo hacen con distribuciones de Linux, por dar un ejemplo.

Ese no fue el único caso al que me enfrenté.  No solo es cada día más común encontrar equipos sin soporte óptico, también con el paso del tiempo los discos se deterioran, por más cuidadoso que sea uno con ellos.  Además, existen literalmente cientos de Sistemas Operativos que, como buen curioso, quiero probar y no tengo la disposición de estar desperdiciando un disco cada vez que quiero hacer una prueba.  Ciertamente las máquinas virtuales ayudan mucho en este particular, pero de cuando en cuando es bueno y hasta necesario utilizar un equipo real.  Y aquí es donde todo se complica. ¿o no?

Pues no.  Encontré una aplicación que, si la hubiera soñado, no la habría diseñado mejor.  Para comenzar, es software libre, permite crear unidades de arranque e instalación de cuanto sistema operativo exista (sea 32 o 64 Bits, BIOS o EFI), es extremadamente rápida, muy sencilla de utilizar y ocupa un Megabyte ¡Un solo 1 MB! 

Se llama Rufus.  No se a qué debe su nombre, pero fue creada por Pete Batard https://rufus.ie/ . Desde entonces, la he utilizado con versiones de Windows desde XP, hasta 10, pasando por versiones de Server desde 2003 hasta 2012, aunque soporta todas hasta donde he podido probar y leer.  Incluso en equipos nuevos que usen UEFI.  Y prácticamente todas las distribuciones de Linux, sin problemas. Incluso llegué a probar Android X86 Live en un Pendrive, sin problemas. 

No pretendo crear aquí un manual de usuario (de por si, la aplicación es sumamente sencilla), pero al que tenga alguna duda le puedo dar una mano sin problemas.  Creo que es lo menos que puedo hacer para retribuir el hecho de que una persona que no conozco se tomó la tarea de crear un programa que a mi ya otros muchos técnicos nos facilita la vida de formas impensables. 

¡Muchas gracias Pete!

lunes, 18 de junio de 2018

10 años contigo, hijo mío


Una década... El tiempo vuela. Si hijo, hace 10 años te encuentro por primera vez y no sabía exactamente cómo sería ser papá. De hecho, no sabía qué esperar de todo lo que ocurría, no sabía quién eras.  Hace 10 años todo era expectativas, que hoy son realidades. Y tu hijo mío, superas cualquier pronóstico positivo.

Si me pongo a enumerar todo lo bueno que hay en ti, muy probablemente no termine hoy de escribir. Eres un magnífico estudiante, un gran amigo, un magnífico jugador, ciudadano ejemplar, pero sobre todas las cosas eres el mejor hijo que un padre pueda soñar. No se puede pedir más.

Solamente debes cultivar tu paciencia y perseverancia, rendirte no es una opción. Habrá días malos y otros no tan buenos y tendrás que luchar contra el desánimo, confiar en la persona que eres y tus capacidades. Son días dónde se debe andar por fe y no solo por vista. En algún punto confiarás en ti y verás que las cosas salen bien, incluso de formas que no esperabas.

Ciertamente, ser padre no es fácil, pero un hijo cómo tú hace que las cosas sean menos complicadas. Te conozco desde siempre y puedo ver a través de tu corazón. Se que no hay maldad en él, al contrario, veo inocencia y bondad.  Espero que, pasados los años, cuando ya seas un hombre y me mires desde la misma altura (o quizá más), pueda encontrar esa misma paz, inocencia y bondad que hay hoy en ti.

Yo estaré a tu lado siempre que me necesites, porque ser tu padre es el trabajo más dulce más gratificante que he tenido que hacer en mi vida. Agotador, si, pero jamás renunciaría a él.

Y todavía no me ganas corriendo. Pero no falta mucho...

Te amo hijo, Dios te bendiga y te cuide siempre.