martes, 8 de junio de 2010

¿Qué tan peligroso es Facebook?

Negar el abrupto y repentino crecimiento de la Red Social Facebook, es como negar la salida del Sol al amanecer. Ha sido en nuestras narices, ha sido rápido y parece que será por mucho tiempo. Y es que nadie puede negar su valor práctico: Reencontrarse y ponerse en contacto con viejas amistades, viejos conocidos y, por qué no, viejos amores, es algo que a todos por igual nos gustaría experimentar.

Sin embargo y a pesar de los múltiples intentos por mejorar la seguridad, Facebook en este apartado es algo similar a un chiste de mal gusto, no solo por sus pésimos métodos de salvaguardar la información, también porque la misma depende del criterio individual de cada usuario, o peor aún, de los amigos de cada usuario. Así como lo hacen la mayor parte de los virus de hoy, el método Troyano es el más efectivo para conseguir información valiosa. Hacerse pasar por amigo, es más sencillo de lo que parece. Ver fotos y conseguir datos concretos de individuos, es coser y bordar. Mientras no haya conciencia, no hay nada que hacer.

Probablemente todos tenemos algún conocido o amigo en Facebook que publica a diario sus pasos y los fotografía. Sus familiares, padres, hermanos, hijos, todos están retratados en línea. Y es que no hay conciencia acerca del riesgo que se corre con esta actitud.

Y otro problema a tomar en cuenta, son las aplicaciones. Algunas estúpidas de verdad, otras de buen valor como producto. Todas solicitan acceso a la información personal, ya sea para ofrecernos algo en forma de publicidad, o sea para revender nuestros datos. ¿Aplicaciones gratuitas? Si, cómo no.

¿Y qué hay de cierto que Facebook
es un destructor de hogares?

Como decía al comienzo, reencontrarse con un viejo amor, permite que haya segundas oportunidades donde no debería haberlas. Hay estadísticas en Norteamérica y Europa que hablan de matrimonios destruidos por culpa de Facebook. Y no seré yo el abogado del diablo, pero, ¿no será más bien Facebook el medio en vez del motivo? En ese caso, la traición y la infidelidad dependen de la pareja en sí, no del medio que se utilizó. ¿O es que los teléfonos móviles son responsables también cuando hay llamadas indebidas? Culpar a Facebook de esto, sería como matar al mensajero, si no nos gusta el mensaje.

Hay que darle el justo valor a las cosas: Facebook es una herramienta muy útil. Personalmente me he reencontrado con personas apreciadas con las que había perdido contacto hace mucho tiempo. La herramienta funciona y es realmente práctica. De allí, a vivir la vida como un Facebook adicto, hay un trecho muy grande. Ser prudentes en cuanto a los datos que publicamos, las imágenes y videos que distribuimos, los grupos y las aplicaciones que aceptamos, así como el tiempo que utilizamos al mantenernos conectados, son la mejor medicina para una enfermedad en potencia. Hay que desarrollar astucia en este particular. La traición, la maldad, el engaño en las relaciones de pareja y todo aquello siniestro atribuido a esta Red Social, es solo lo relativo a la naturaleza humana. Nada más.